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Cuando uno es niño se siente el estrés de tener que esperar muchas horas la llegada del Viejo Pascuero, no te importa la cena, no te importa comer, no te importa quién viene a visitarte. Sólo piensas en los regalos que recibirás y lo feliz que estarás, sea cual sea el obsequio que llegue.
Pero ahora se siente el estrés de tener que comprar regalos para la familia y, si te alcanza, para los amigos y la media naranja. Prioridad son los niños. Al resto se ve después. Se viene la cena y nadie sabe que comeremos hasta que alguien lo determine arbitrariamente, con suerte para el gusto de todos, sin suerte a gusto del árbito.
Me gustaría tanto que estas fiestas se planificaran con semanas de anticipación, para que cuando llegue la Nochebuena todos tengamos rostros felices por compartir con los que más queremos y por dar una sonrisa a quienes podamos, sin el condimento del cansancio, el calor infernal del verano o el estrés porque no te envolvieron el regalo en la tienda.
Y aunque históricamente el Gran Maestro no nació un 25 de diciembre, no está de más acordarse de quién es el cumpleaños ese día. Un hombre que caminó entre nosotros y que nos dejó muchas cosas buenas en las que pensar, dejando de lado claro está la hipocresía, el cinismo, la intolerancia y la arrogancia de sus pésimos representantes en la Tierra.
Ojalá que todos disfruten de unas excelentes fiestas acompañados de sus seres amados, por humilde u ostentosa que sea la celebración, a mí me harán falta un par de personas que no podrán estar conmigo físicamente, pero sí estarán presentes en mi mente y mi corazón. Lo importante es estar en paz y amor todo el año, pero más que nunca en esta época.
Feliz y sana Navidad para todos ^_^