La verdad no lo sé, no estoy seguro. Las cosas en la uni no comenzaron bien este año. Mi jefa me habló de la posibilidad de que quizás renuncie, ya que quieren instaurar un nuevo sistema de "escalafones salariales", en el cual quedaríamos en el nivel más bajo por no tener postgrado; de hecho le bajarían el sueldo por hacer el mismo trabajo. Y, por supuesto, si se va ella mi futuro allí pendería de un hilo, ya que he notado que la gente de postgrado definitivamente no respeta a los profesionales de la misma casa de estudios a menos de que posea un doctorado como mínimo. Y en definitiva son ellos quienes deciden si alguien debe irse o quedarse.Hoy me llamaron de la u para citarme a una reunión con la directora del ILCL en ocho días más. Jamás lo había hecho; desde que trabajo ahí yo vuelvo en febrero y me hacen el contrato durante esa época sin mayor burocracia. Tímidamente le pregunté a la chica de RR.PP. sobre la agenda de dicha reunión, y me dijo que se trataba de mi contrato para este año...
Nada bueno se puede esperar de este tipo de reuniones, lo mejor que podría pasar es que me bajaran horas de clase y/o sueldo, y lo peor, pues, que quieran descontinuar mis servicios. No me importa mucho el que me despidan, tendré que buscar alguna otra pega en alguna otra parte, y si tengo que montar una agencia de "escorts" no tendría mayores prejucios. Lo que realmente me perturba es que deba esperar 8 días para saber si estoy fuera de la uni, o si me bajan el sueldo, o lo que sea; podrían enviarme un mail no más y se acabó el asunto, así no pierdo ocho días de mis tranquilas vacaciones (que por cierto, ya han dejado de serlo) y no me tiritaría tanto el párpado como me sucede cuando me siento bajo alguna situación de estrés.
Otra cosa que me enfada demasiado es que hay mucha gente en una situación parecida a la mía. Amigos y familiares se han visto en la angustia de desconocer su futuro laboral. Frases como "están reduciendo personal", "están reestructurando la compañía" o "estamos con el poto a dos manos" se han vuelto pan de cada día en la mayoría de las grandes empresas de este país. Ciertamente es bajo este tipo de instancias en las que desearía ser emperador de este planeta, o al menos de este territorio, y devolver la tranquilidad a tantas personas que hoy no saben si el día de mañana podrán dar de comer a sus hijos.


























